sábado, 12 de febrero de 2011

“El ser y el deber ser del enfoque por competencias en la educación básica”

Las acciones educativas y sus finalidades han sufrido un cambio importante a consecuencia de los diversos avances científicos, políticos y sociales.
El papel del alumno pasó de ser receptor de información con una actitud pasiva, al constructor de su propio aprendizaje, mientras que el docente que desarrollaba el papel  de protagonista de las acciones y decisiones, pasó a ser un mediador y facilitador de experiencias formativas que favorezcan el contacto de cada alumno con diversas situaciones  de exploración, experimentación e investigación que lleven al alumno a  un aprendizaje significativo.
Es decir, la educación del siglo XXI ha dado un avance muy importante, dirigiéndose hacia un camino que permita al alumno contar con los elementos necesarios para la vida, lo cual implica un cambio de paradigma y de acciones.
Por lo que es interesante abordar lo que menciona Marcela Chavarría Olarte “El educador de hoy, más que centrarse en la transmisión de una herencia del pasado, debe abocarse a la habilitación para forjar y afrontar escenarios futuros. Los niños, adolescentes y jóvenes necesitan desarrollar habilidades de pensamiento y de acción, actitudes positivas hacia la vida, a través de modelos creativos e innovadores que les permitan saber qué hacer en situaciones variadas, dónde y cómo buscar la información que requieren en cada momento, además de adquirir hábitos de trabajo y convivencia que les permitan colaborar en equipos de trabajo interdisciplinarios y pluriculturales. En suma, necesitan desarrollar un pensamiento crítico sustentado en valores, una voluntad recia forjada en virtudes y una afectividad encauzada hacia el amor y la solidaridad en la adversidad.”

Lo anterior es el objetivo primordial del nuevo enfoque por competencias que ha tomado gran importancia en los últimos años.
Competencia prevista más que un conjunto de conocimientos desconectados unos de otros sino como  la combinación de tres elementos: a) una información, b) el desarrollo de una habilidad c) y puestos en acción de una situación inédita (Ángel Díaz Barriga).

Una competencia implica más que el sólo  saber y el sólo hacer, más bien se refiere a la articulación entre el hacer  con el referente del conocimiento (saber) dentro de distintas situaciones problemáticas que impliquen la movilización de estos conocimientos para su solución, con un pensamiento crítico y analítico.
Ya que mediante esta movilización de saberes es como adquieren un verdadero sentido, ya que son valorados y aplicados según las exigencias de una situación específica y real.
Los tres niveles que conforman la Educación Básica, quizá a un poco a destiempo uno de otro, trabajan con planes y programas enmarcados en la Reforma Integral de Educación, con enfoques de competencias, buscando así una mayor articulación desde el preescolar y hasta la secundaria.
Como lo mencione en un inicio esta nueva visión de educación lleva implícitas acciones importantes, en las cuales el docente juega un papel muy importante.
Es por ello que considero el desarrollo de competencias profesionales en el docente como el punto de partida para abordar el trabajo por competencias en nuestros alumnos, por que como se dice “Nadie da lo que no tiene….”
Si nosotros como docentes nos esforzamos por desarrollar en nuestra práctica docente y personal competencias relacionadas con la investigación, comunicación, relaciones personales, valores, etc…tenderemos mayores herramientas para dirigirnos al deber ser del enfoque por competencias, el cual se refiere a una educación de calidad, que favorezca el desarrollo integral de nuestros alumnos, previéndolos de capacidades, habilidades, conocimientos y valores que le permitan desenvolverse con éxito en su práctica cotidiano y con todo lo que ella implica.

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