A lo largo de la historia de la educación, el docente ha tenido un papel muy importante en el proceso de enseñanza aprendizaje, mismo que ha sufrido cambios a la par que los diversos enfoques de cada época.
Tradicionalmente se consideraba al docente como una autoridad imponente, que siempre tenía la razón y era nula la ocasión en que reconocía una equivocación, el cual era el encargado de transmitir los conocimientos a los alumnos, mediante técnicas de repetición y memorización, era también el encargado de guiar el proceso de enseñanza con las acciones que mejor ensamblaban con su perspectiva personal y educativa.
Usaba el castigo como estrategias indispensable para reprender a aquellos que obraban mal, en su mayoría con castigos severos tales como: tablillazos en las piernas, golpes con el borrador de pizarrón en las palmas de las manos, permanecer en un rincón por periodos de tiempo prolongados, portar unas enormes orejas de burro para resaltar que desconocía conceptos escolares, y muchos otros castigos en los cuales se avergonzaba y señala a un alumno por sus desaciertos.
Percibía a los alumnos como parte de un grupo con características homogéneas donde todos sin excepción tenían que dominar (o mejor dicho “repetir de memoria”) ciertos contenidos en determinado grado escolar.
Su trabajo se caracterizaba por ser lineal, rutinario y metódico.
Poco a poco su actuar ha mostrado cambios importantes, al ser hoy en día un profesional que tiene como finalidad contribuir al desarrollo y aprendizaje de sus como mediador alumnos, con un papel activo pero no por eso protagonista del proceso enseñanza-aprendizaje, sino para la construcción del aprendizaje.
Por lo tanto, hoy en día es necesidad que cuente con capacidades de innovación, análisis y reflexión para atender las diversas necesidades de cada alumno, favoreciendo el desarrollo de cada uno de ellos con una perspectiva de heterogeneidad de procesos de aprendizaje.
Los recientes acuerdos de educación establecidos por la RIEB mencionan cuál es el papel del docente como mediador pedagógico en el proceso de aprendizaje por competencias.
En particular, el acuerdo 384 de Educación Secundaria (2006) hace mención de las orientaciones didácticas que deben encauzar nuestra práctica docente para desarrollar el trabajo por competencias tal es el caso de:
A) Incorporar los intereses, necesidades y conocimientos previos de los niños. Partir de ello nos permite atender la realidad escolar, y durante el proceso de enseñanza-aprendizaje tener en cuenta con qué elementos contamos y cuales son necesarios para el éxito escolar.
B) Atender la diversidad. Implica dar a cada alumno lo que necesita, sin homogeneizar en las acciones que se realizan, es bien sabido que cada niño aprende distinto, a ritmos diferentes, lo cual implica brindar oportunidades de aprendizaje que respondan a su individualidad
C) Promover el trabajo grupal y la construcción colectiva del conocimiento. Lo cual se transfiere a las conocidas comunidades de aprendizaje, donde todos aportan y forman parte del proceso de construcción de aprendizajes, la interacción resulta de gran importancia, lo cual permite a su vez que se desarrollen aprendizajes de manera no formal, entre iguales, lo cual también tiene gran significado.
D) Optimizar el uso de tiempo y espacio. Utilizando lo poco o mucho con que se cuenta buscando que aporte algo realmente significativo a la educación; el tiempo no se debe rellenar con actividades que cumplan un tiempo estipulado si no con las acciones que realmente promuevan un aprendizaje, así sea solo una, pero que brinde diversidad de oportunidades para indagar, explorar, investigar, argumentar y construir. Cantidad de tiempo no es igual a calidad de tiempo.
E) Seleccionar materiales adecuados .Los materiales didácticos constituyen un apoyo importante para desarrollar las actividades, por lo que es necesario valorar sus ventajas y limitaciones, cada uno que se utilice debe tener una finalidad, aportando elementos necesarios para la consolidación del aprendizaje.
F) Impulsar la autonomía de los estudiantes. Que tengan la capacidad de aprender por su propia cuenta. Permitiéndoles expresar sus ideas, reflexiones y planteamientos, ofreciendo oportunidades de investigación y resolución de retos creativos que impliquen el entusiasmo y motivación.
Darle sentido al conocimiento y aprendizaje, generar desafíos en el aprendizaje, de tal manera que la relación entre contenidos y alumno se convierta cada vez, en una relación de aprendizaje.
G) Evaluación= Permanente y a través de distintos medios. Considerada como un elemento primordial en el proceso de enseñanza- aprendizaje, que permite mejorar el nivel de desempeño tanto de los alumnos, docente e institución escolar.
En cada una de las orientaciones didácticas, reflejan la importancia del actuar del docente, para favorecer atendiendo a diversas situaciones el aprendizaje y a su vez desarrollar
Es importante mencionar lo que argumenta María Luisa Madueño Serrano (2005)” la mediación pedagógica es un elemento fundamental como parte de las competencias básicas docentes ya que al implementar las clases el rol fundamental del maestro es demostrar con su desempeño que es capaz de ayudar en forma indirecta al alumno a aprender de manera significativa, partiendo de sus conocimientos previos, motivando la construcción del conocimiento, la reflexión y transferencia de lo aprendido, y brindado ayudas cuando el aprendiz ya no pueda avanzar por si sólo, además de favorecer la cooperación y un ambiente propicio en el aula.”
Ha sido significativo el cambio de rol del docente dentro de la educación, por lo que es de gran relevancia que cada uno de nosotros estemos consientes de este nuevo reto, donde el desarrollo de competencias en los alumnos implica el desarrollo de competencias docentes.
Sea cual sea el modelo educativo que dirija la práctica educativa, hade considerar la puesta en marcha de las competencias profesionales del docente, es así como la responsabilidad docente demanda cada vez más exigencias, atender dichas exigencias favorece o no el éxito escolar en gran medida, y donde el conocimiento, habilidad y capacidad de cada docente juegan un papel primordial, para propiciar que sea el alumno quien construya su propio aprendizaje, ofreciendo ayuda individual o grupal cuando se requiera, propiciando el desarrollo de habilidades, capacidades y actitudes de cada alumno.
En la educación basada en competencias el fin y centro del aprendizaje es el alumno y por ello es necesario desarrollar el pensamiento crítico del estudiante, por lo tanto en este nuevo entorno de aprendizaje-enseñanza, el docente ha de poseer competencias en relación a la preparación de actividades susceptibles de generar aprendizajes efectivos (Agudín, 2005).
Mi práctica docente la he dirigido al desarrollo de competencias de mis alumnos, y he encontrado la necesidad de desarrollarlas de manera personal para ir a la par en el proceso; creo que es muy satisfactorio, además de proveer elementos que facilitan nuestra labor docente.
Implica diversas acciones de investigación, indagación y reflexión, el desarrollarlas como parte de nuestras acciones permanentes, más que como obligación enriquece nuestro actuar docente, dándole verdadero sentido, y mejorando la misma práctica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario